La diputada Marcela Campagnoli sacude su rosario, lo muestra, lo ofrece a unas cien personas que del otro lado de las vallas, en Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen, cantan a los gritos «Sí a la vida, no al aborto». La diputada Victoria Donda pide: «No se vayan, nos quedamos acá hasta irnos con la ley». Está sobre el escenario de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Sobre Callao, sin un metro cuadrado libre para caminar entre Rivadavia y Sarmiento, de a miles le respondieron:»Aborto legal, en el hospital».

Cerca de las cinco de la tarde del miércoles, alrededor de una decena de legisladores que se oponen al proyecto de legalización del aborto, se asomaron hacia la esquina en la que se concentraban los manifestantes que comparten esa misma postura. Estaban, entre otros, Carla Pitiot, Cornelia Schmidt-Liermann y Estela Regidor.

Se abrazaron en ronda y mostraron también sus pañuelos celestes con la leyenda «Salvemos las dos vidas». «¡Valientes!», les gritaban desde la concentración, apenas antes de improvisar el Himno a capella y unos minutos después de que, algunos de quienes estaban allí, se hubieran reunido para rezar también en ronda. «Dicen que no tienen vida, dicen que no tienen voz, acá están los que marchamos, por la vida de los dos», cantaron también los manifestantes.

Los diputados en contra del aborto legal, apenas antes de volver a entrar al Congreso, escucharon los últimos gritos de agradecimiento y pasaron las manos por entre las vallas para estrecharlas con algunos de los que les daban aliento. «Vine desde Santa Fe: hagan fuerza para defender la vida», le dijo una mujer a Campagnoli.

Una hora y media después, del lado verde de la tarde, caminaron por Riobamba las diputadas Victoria Donda, Brenda Austin, Mónica Macha, Mayra Mendoza, Araceli Ferreyra, Romina Del Plá y Silvia Lospennato y el diputado Daniel Lipovetzky. Son los referentes más visibles de quienes están a favor de que el aborto sea legalizado.

A su paso, algunos abrazos de chicas con pañuelo verde al cuello o en la mochila, algún «Gracias», y coros peatonales espontáneos cuando los legisladores cantaron «anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir».

Su destino era el escenario principal de las organizaciones a favor de la legalización del aborto, en Perón y Callao. Donda, única oradora, fue al hueso: «Estamos voto a voto. Nos quedamos acá hasta salvar a todas las pibas. Cuídense, hace frío, abríguense. Necesitamos la fuerza de ustedes: la marea verde llegó para quedarse». Abajo del escenario, los pañuelos por los que hubo fila de hasta una cuadra le daban la razón.

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