La agenda política de nuestro país se encuentra plasmada en el preámbulo de nuestra Constitución.

Esa es la vanguardia. Los falsos progresismos pueden esperar si nuestra mitad de niños son pobres.

Debemos extremar los esfuerzos para independizarnos de las mezquindades de los violentos, de los corruptos, de los fundamentalistas, y pongamos en práctica la manda de San Martín: «Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro de que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor».

Te invito a leer mi columna para LA NACION aquí: https://bit.ly/2MrAt3G